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Singapur restringe el uso de automóviles mediante un sistema de licencias

El modelo de movilidad en Singapur utiliza el Certificate of Entitlement para limitar estrictamente el número de vehículos en circulación.

Redacción El Cable
Foto: xataka.com.mx

En Singapur, la posesión de un automóvil privado representa un símbolo de estatus económico superior a cualquier marca de lujo, debido a un estricto control estatal sobre el parque vehicular. El pilar de esta política es el Certificate of Entitlement (COE), un mecanismo instaurado en 1990 que obliga a los ciudadanos a adquirir una licencia especial por un periodo determinado para poder circular por las calles de la ciudad-estado.

El sistema funciona mediante una subasta pública donde el número de licencias disponibles es limitado por el gobierno. Este modelo de movilidad ha permitido al país asiático frenar la congestión vial y reducir las emisiones contaminantes, convirtiendo al automóvil en un bien de consumo altamente exclusivo. Quienes logran obtener un permiso deben realizar una inversión financiera significativa, lo que transforma al vehículo en un activo de alto valor patrimonial.

A diferencia de otras metrópolis globales, Singapur ha priorizado la infraestructura de transporte público de alta eficiencia como alternativa al uso de vehículos particulares. El alto costo de los permisos de circulación actúa como una barrera de entrada para la mayoría de la población, fomentando una cultura de movilidad colectiva que se ha consolidado a través de las décadas como la columna vertebral de su desarrollo urbano.

Este esquema de control no solo regula la cantidad de unidades en las vialidades, sino que también funciona como una herramienta de recaudación y gestión ambiental. Las autoridades locales mantienen un monitoreo constante sobre la demanda y la capacidad de las vías, ajustando la emisión de nuevos permisos para asegurar que el crecimiento del parque vehicular no supere la infraestructura disponible ni deteriore la calidad de vida de los habitantes.

Para los residentes, ser propietario de un coche, incluso de modelos antiguos, es una señal clara de solvencia económica y prestigio social. Mientras que en otras latitudes la tendencia es la democratización del acceso al transporte privado, Singapur sostiene un enfoque donde el espacio vial es un recurso escaso gestionado bajo estrictas reglas de mercado y planificación urbana centralizada.

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